Yo soy el camino
Diciembre 31, 2007
Jesús es el camino, la verdad y la vida, nadie viene al Padre sino a traves de El.
Esta vez me tomaré el atrevimiento de decirtelo cantando, con un valsecito criollo autóctono de Argentina.
Espero que te guste.
Fabio Pereyra
PD: El estilo del lenguaje pertenece al gaucho Argentino, ya que esta canción forma parte de una obra de teatro que narra la vida de Jesús.
Tema: Yo Soy, Producción Huella Sagrada, Pasion Producciones
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Cuatro paredes no encierran a Dios
Noviembre 15, 2007

Específicamente, me gustaría abordar la tendencia a pensar que Dios solo habita dentro de una iglesia. Cuando hablo de iglesia me refiero a edificios o construcciones humanas.
Creo que por cuestiones relativas a la religiosidad, tradicionalismo, cultura, etc, etc, son muchos los que tiene fuertemente arraigado este concepto, que Dios solo habita o puede tener comunión con el hombre dentro de las cuatro paredes de una iglesia.
Pareciera que ellas tendrían algún componente distinto, que hace que puedan contener a Dios allí adentro. Hay muchos que al entrar se sienten condicionados, y hasta cambian su manera de actuar, porque pareciera que se encuentran expuestos delante de Dios de una manera diferente allí que en otro lugar. Estoy seguro que muchas personas no podrían actuar de la misma manera adentro que afuera, porque este pensamiento aceptado por la sociedad hace pensar en que allí adentro estamos expuestos en demasía ante Dios, en mucha mayor manera que en otro lugar, como que si la mirada de Dios se limita a esos perímetros.
Hace un tiempo, vi pasar a alguien por delante de una iglesia, y mientras continuaba su camino, asumo que por una cuestión de tradición o cierta formación religiosa, realizó la acción de persignarse, es una costumbre que consiste en hacer una seña con las manos sobre el rostro cada vez que se cruza por delante de una de ellas. No es mi intención hacer ningún juicio de valor sobre estas costumbres, ni mucho menos, solo reflexionar acerca de la idea ya casi social que Dios solo habita dentro de las cuatro paredes de una iglesia.
Y que acciones como esta, u otras solo son una consecuencia de esta estructura de pensamiento que limita a Dios a solo un pequeño espacio reducido.
Por supuesto que no estoy diciendo que ellas no puedan ser una herramienta que Dios usa para relacionarse con las personas, pero al mismo tiempo no creo que su valor esté en su mobiliario, paredes, muebles, etc, etc, sino que su real riqueza son las personas que allí llegan con un deseo sincero de comunión con Dios.
Pero en contraposición con este pensamiento, leyendo y analizando un poco la historia, acerca de la vida de Jesús, comencé a notar el poco uso que Jesús hizo respecto de los templos de su época para acercarse a las personas. El no tuvo una actitud de encerrarse dentro de una sinagoga, esperando que las gentes fueran a su encuentro, sino que al contrario, El salió a las búsquedas de las personas en la calle.
Allí afuera sanó a los enfermos, transitó los caminos donde había necesidad, trayendo libertad espiritual y física. Sus plataformas de predicación no eran púlpitos de madera, sino barcas a la orilla del mar, que hacían que sus mensajes pudieran ser escuchados por cientos.
En las calles hizo los milagros, multiplicó los panes y los peces para que miles puedan comer. A sus amigos, algunos de los cuales luego le fallaran y le traicionaran, los fue a buscar en las calles, y los llamó a ser pescadores de hombres.
Por donde Jesús anduvo hubo arrepentimiento, salvación, restauración, sanidades y muchos milagros. Pero no se encerró dentro de cuatro paredes, sino que vino con un propósito claro y definido, salir al encuentro de las personas para transformarlas y darles una vida en abundancia.
Al ver solo un poco de como Jesús se movió por esta tierra, puedo darme cuenta que Dios es alguien dispuesto a impactar en las calles, en las afueras, y no solo dentro de un recinto. Más que cuatro paredes cerradas Jesús se identificó con una puerta:
Dijo Jesús:
“Yo soy la puerta; el que por mi entrare, será salvo; y entrará, y saldrá y hallará pastos.”
Recuerdo la letra de una canción que dice: En las calles los sanó, en las calles los buscó, por las calles su mirada va.
Hoy la mirada de Jesús esta sobre tu vida, y no está esperando que únicamente entres a una iglesia para relacionarte contigo, esta buscándote para cambiar tu vida de una manera desesperada, tan desesperada es, que hasta podría usar este sencillo escrito para hablarte, no porque tenga nada en especial, sino porque esta basado en sus palabras.
Una vez más, Jesús hoy está saliendo a las calles para buscarte, y nuevamente, esta vigente la invitación de Jesús que te dice:
Yo soy la puerta, entra, y encontraras la vida eterna, paz y restauración para tu vida.
Una puerta que jamás te llevará al encierro, sino a la libertad total.
Autor: Fabio Miguel Pereyra
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Sus palabras: San Juan 10:9
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Agua que calma la sed verdadera
Setiembre 11, 2007
Eran como las doce del mediodía, judíos y samaritanos por cuestiones socioculturales de época no se hablaban entre si, sin embargo Jesús sentado al lado de un pozo de agua, le dijo a una mujer de Samaria que se acerco:“Dame un poco de agua”
Pero como no era la costumbre que un judío le hable a alguien de samaria, la mujer le preguntó:
“-¡Pero si usted es judío! ¿Cómo es que me pide agua a mí, que soy de Samaria?
Jesús le respondió:
“Tú no sabes lo que Dios quiere darte, y tampoco sabes quien soy yo. Si lo supieras, tú me pedirías agua, y yo te daría el agua que da vida.”
La mujer le dijo: “- Señor, ni siquiera tiene usted con qué sacar agua de este pozo profundo. ¿Cómo va a darme esa agua?
Jesús le contestó: “Cualquiera que beba del agua de este pozo volverá a tener sed, pero el que beba del agua que yo doy nunca más tendrá sed. Porque esa agua es como un manantial del que brota vida eterna.”
Estos diferentes pueblos no se hablaban entre si, no era común el que se establezca la comunicación entre ellos, y de una manera similar quizás estés pensando que Dios no puede hablarte, que solamente esta es una experiencia solo para para los místicos, religiosos, para los débiles o para los ignorantes.
Sea cuál sea tu condición Dios quiere hablarte, y quiere que conozcas el verdadero propósito de tu vida.
Vemos como Jesús le hablaba a la mujer de un “agua que sacia verdaderamente”, El hacía referencia a cuestiones muy profundas, situaciones de carencia del ser humano, hablaba de una verdad que va más allá de lo que podemos ver, verdades netamente espirituales. Sin embargo la mujer solo interpretaba a niveles muchísimo mas bajo, ella solo entendía sobre el agua que tan solo es agua física, cuando en realidad Jesús le hablaba de algo muchísimo mas grande.
Seas quien seas, hayas nacido donde hayas nacido, creas o no creas, quizás tú también cometas una mala interpretación, creytendo que relacionarte con Jesús signifique un cambio de religión, o creas que otras imposiciones religiosas te quitarán libertad. Si fuera que esto es lo que tu crees, permíteme decirte que estas cometiendo el mismo error que la mujer, y que no sabes lo que Dios quiere darte, El te habla de verdades espirituales para saciar la sed que tienes, te habla de transformación para tu vida y la de tu familia, te habla de vivir una vida en abundancia
Coincidentemente son las doce del mediodía, la misma hora en que el maestro rompió los códigos entre estos pueblos enemistados y le habló a la mujer, estoy seguro que de la misma manera quiere entablar una relación contigo, también quiere romper tus códigos para establecer un vínculo que comenzó con una iniciativa de parte de El, una relación que fue anhelada por Dios desde que estabas en el vientre de tu madre, porque te amó con amor eterno.
Jesús quiere hoy hablarte de un agua que puede cambiarte para siempre, no pienses solo en H2O, pero si quizás has estado bebiendo de otras aguas amargas El quiere restaurarte y que nunca más tengas sed, porque quiere darte a beber esa agua que es un manantial del que brota vida eterna.
Es una profunda invitación que requiere una firme decisión de tu parte:
¡Vuélvete a Jesús y bebe del manantial de la vida!
Autor: Fabio Miguel Pereyra
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Bases del autor: Juan 4
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Un nacimiento por decisión propia
Junio 13, 2007
Desde mis once años y hasta los veintiuno pertenecí a cierta comunidad cristiana. Muchas fueron las personas que allí conocí, algunas me influenciaron para bien, invirtieron tiempo en mí, ayudándome cada vez que como jovencito no sabía cual era la mejor manera de actuar ante tal o cual circunstancia. Hoy agradezco a esas personas que de casi niño grabaron en mi lo que significa la vida cristiana, inversión que me sostuvo en momentos difíciles de mi vida.
Es que aprendí a vivir confiando en Dios, y que pase lo que pase, El nunca me iba a dejar ni abandonar, sea cual sea la situación, es que ese era parte del mensaje que siempre escuchábamos.
Pero al margen, siempre hubo algo que me llamaba poderosamente la atención. Dejando de lado las gentes que con un corazón sincero estaban en una búsqueda de Dios, estaban las otras.
Personas que por años escuchaban cada fin de semana mensajes que Dios quería construir en nosotros, palabras que si uno las ponía en práctica aparejaban un cambio rotundo en las acciones, formas de pensar y de actuar. Sin embargo no podía entender como algunas de ellas, asistía siempre a las reuniones, conocían por años el mensaje que cambia las vidas,y en su vida particular nunca reflejaba lo que decían que profesaban.
Siempre me preguntaba, como es que después de tantos años de escuchar lo que Dios quiere de nosotros, solo nos dediquemos a criticar a los demás, a tomar oposición con mi prójimo solo por diferentes maneras de ver algunas cosas, o por deporte mismo.
Fue con el tiempo que aprendí, que pertenecer a cualquier ámbito cristiano, sea cual sea este, no convierte a nadie en un hijo de Dios, y que las tradiciones, las costumbres religiosas, no es algo que nos de la garantía de ser un hijo de Dios.
Entendí que si alguien nace en un garage o en un parking, eso no significa que te convierte en un auto, y que crecer dentro de un ámbito religioso tampoco eso te convierte en hijo de Dios, y que es sumamente necesario tomar una decisión concreta para alcanzar dicha condición.
Observemos lo Jesús le dijo a un hombre de un alto rango eclesiástico de su época, alguien que se destacaba por ser un constante buscador de la voluntad de Dios.
Una noche, un fariseo llamado Nicodemo, fue a visitar a Jesús y le dijo:
“Maestro, sabemos que Dios te ha enviado a enseñarnos, pues nadie podría hacer los milagros que tú haces si Dios no estuviera con él.
Jesús le dijo:
“Te aseguro que si una persona no nace del nuevo no podrá ver el reino de Dios”
Nicodemo le preguntó
“¿Cómo puede alguien ya viejo nacer de nuevo?
¿Acaso puede entrar otra vez en el vientre de su madre?
Jesús le respondió
“Te aseguro que si uno no nace del agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.
Todos nacen de padres humanos: pero los hijos de Dios solo nacen del espíritu.
No te sorprendas si te digo que es necesario Nacer de Nuevo.
Yo, Jesús, tengo que ser levantado en alto, para que todo el que crea en mí tenga vida eterna”
Quisiera determe en algunos aspectos de esta charla de Jesús y Nicodemo.
Lo que primero me llama la atención, es que Nicodemo siendo un hombre de buen nombre y con una basta experiencia religiosa, se acercó a Jesús haciendo énfasis en las señales, milagros y obras que a simple vista se pueden ver y maravillar a cualquiera, diciéndole; “Maestro, sabemos que Dios te ha enviado a enseñarnos, pues nadie podría hacer los milagros que tú haces si Dios no estuviera con él.
Sin embargo, Jesús lo confrontó con algo mayor, le planteó la necesidad de nacer de nuevo.
Es común en nosotros, acercarnos a Dios buscando sus favores, sus milagros, sus respuestas, lo que no está mal, pero Jesús quiere antes de todos estos beneficios, confrontarnos con una necesidad mayor, necesitamos nacer de nuevo.
¿Pero como es esto?, te preguntaras. A ninguno de nosotros se nos pregunto si queríamos nacer, para estar hoy aquí en este mundo, nunca obtuvieron nuestro permiso para llegar a esta tierra, eso es algo que no sucedió por decisión nuestra.
Es que ese fue el nacimiento en la carne, pero hay otro tipo de nacimiento tan importante como el primero, y es el nacimiento del espíritu.
Un nacimiento que implica una decisión nuestra, que no queda librado al azar, y que es que nos da la posibilidad de ser hijos de Dios.
No importa a que corriente religiosa pertenezcamos, podríamos estar toda nuestra vida siendo simples oidores, como muchos que conocí, pero que no tomaron la decisión de nacer del espíritu.
Quizás te suene muy místico todo esto, pero el nacer del espíritu es solamente reconocer que somos pecadores y que solo a través de Jesús podemos encontrar salvación, reconocerlo como nuestro salvador, por medio de su sacrificio en la cruz, expresándole así nuestra necesidad de querer ser hechos hijos de Dios.
Esta decisión trae efectos muchos mas importantes en nuestras vidas que cualquier otra.
Nos pone en la condición de Hijos y no de simples oidores de El.
Por tal motivo, es sumamente necesario que te preguntes si alguna vez has tomado la decisión.
Si fuera que no, me gustaría poder ayudarte en este aspecto, sería una alegría para mí, que puedas contactarme.
Ya que Jesús quiere confrontarte en manera personal, para que esta vez puedas ser tú el que decidas:
¿Quieres nacer de nuevo?
Autor: Fabio Miguel Pereyra
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Bases del autor: Juan 3
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De lo multitudinario a lo personal
Junio 1, 2007
Las años siguen su curso, todo cambian mas rápido de lo que esperamos, la tecnología avanza y ciertos conceptos de los tiempos modernos nos obligan a adecuarnos a nuevas estructuras.Pertenecemos a un mundo que crece a niveles poblacionales, esto sucede casi sin que lo podamos percibir, en algunos países orientales hasta es necesario ganar terreno a los recursos fluviales, todo para encontrar lugar físico, necesario para el desarrollo de las personas, y así encontrar lugar para albergar a las masas.
Por mi actividad laboral, estoy relacionado con una corporación, antes he estado relacionada con otra, y lo que veo en común entre estas, es que debido a la necesidad de manejar grandes volúmenes de información, todo esta codificado, aún las mismas personas.
Un ejemplo claro, es que en dichas corporaciones, la mayoría de las veces, somos identificados con un código o ID.
Algunos de estos ejemplos podrían ser: para los sectores de recursos humanos tengo asociado un número de legajo, para el de ingreso a la red informática usuarios codificados y claves de accesos, para el de telecomunicaciones un código de salida para poder realizar llamadas locales o internaciones, estos son solo algunos de los ejemplos, podría así describir muchos otros.
La operatoria me obliga, que para cada una de las actividades que necesito realizar como individuo, sea necesario tener un número o código asociado.
Por otro lado, pero en el mismo sentido, es muy común que para el manejo poblacional desde las áreas gubernamentales, también sea necesaria esta operatoria.
Las estadísticas reflejan nuestra realidad personal en tan solo números. Por ejemplo, aquí en la Argentina, y estimo que en otros países será muy parecido, si lamentablemte alguien tuviera una pérdida de su poder adquisitivo a niveles mínimos, seguramente ayudará a contribuir en el crecimiento de estadísticas, que reflejan el índice de pobreza de la nación, o que si fuera que es empleado o desempleado, ayudará al fortalecimiento de los índices de las tasas de ocupación laboral.
¿Que quiero graficar con todo esto?, te preguntaras.
Noto que por una necesidad organizacional del ser humano, en muchas oportunidades y para el manejo de las masas, es necesario reducir nuestra individualidad a números, perdiendo así nuestro nivel personal, reduciéndonos tan solo a numerología.
Es que para este tipo de tarea se hace imposible personalizar, creando la necesidad de limitarnos a ser números, seguramente tiene que ver con una limitación natural del ser humano.
En contra posición con esto, quiero traer a nuestra memoria lo que sucedió cuando Jesús se involucro con las multitudes.
La historia narra que un día, Jesús estaba en medio de una multitud, mucha gente lo seguía y se amontonaba alrededor de El. Entre esa multitud estaba una mujer que desde hacia doce años tenía una enfermedad que le hacía perder mucha sangre. Había gastado todo lo que tenía en médicos, pero ninguno había podido sanarla. Ella se acercó a Jesús por detrás, tocó su manto y enseguida quedó sana.
“¿Quién me tocó?”
Pedro le dijo:
“Maestro, ¿no ves que todos se amontonan a tu alrededor y te empujan?”
Pero Jesús volvió a decirles:
“Estoy seguro de que alguien me ha tocado, pues sentí que poder salió de mi”
Cuando la mujer vio que ya no podía esconderse, se arrodilló delante de Jesús. Luego, frente a todos, contó por qué toco el manto de Jesús y cómo de inmediato había quedado sana.
Jesús entonces le dijo a la mujer:
“Hija, fuiste sanada porque confiaste en mí. Puedes irte en paz.”
Opuestamente al inicio de esta reflexión, vemos como en medio de la multitud, Jesús pudo personalizar y ver individualmente a esta mujer enferma, aún en medio de la muchedumbre.
Ella no fue un número más para El, que solo pase a sumar la estadística de sus seguidores, El pudo ver la necesidad personal, aún en medio de las masas.
Cuando todos lo estaban empujando y apretando, El pudo distinguir que alguien en particular lo había tocado.
Desde el punto de vista lógico lo que Jesús pregunto suena algo “tonto” o en el mejor de los casos sin sentido, ¿Cómo se le ocurre preguntar quien me ha tocado con semejante nivel de amontonamiento humano? Pero El insistió, y volvió a preguntar: “¿Quién me ha tocado?”
Será que Jesús pudo ver lo que otros no podían ver, la fe de esta mujer depositada en El, y no solamente pudo ver, sino también sentir, ya que poder salió de El.
No conozco tu actual situación, tampoco las vivencias que hoy estas atravesando, pero me atrevo a decir con total convicción que este es un tiempo de oportunidad. Tiempo en el cual Jesús puede y quiere verte en medio de la multitud, porque esta deseando tu sanidad en lo que respecta a todas las áreas de tu vida.
Quizás te sientas identificado con esta mujer, por haber gastado todo lo que tenías, en la búsqueda por diferentes lugares, pero aún así no poder encontrar solución a tu carencia.
No creo que el manto haya tenido ningún poder mágico, fue tan solo la fe depositada en el tiempo, y en la persona correcta.
Este es tu tiempo oportuno de acercarte con fe, para hallar la respuesta a las carencias que te oprimen. Sucede que a veces la simplicidad de relacionarse con un Dios de amor sea tan accesible que dudemos que lo único que necesitamos para el encuentro sea fe, pero es el único requisito, ya que sin ella es imposible agradar a Dios.
Escribo por necesidad personal, para poder extender lo que creo es el mensaje que da vida, un mensaje que Jesús pidió que extendiéramos por todo el mundo, para que hoy puedas encontrar el oportuno socorro que necesitas.
Todavía estas a tiempo de tomar la decisión más importante que te puedas imaginar, una decisión simple, pero con repercusiones que exceden lo terrenal, conocer de manera personal a Jesús.
Un Jesús que te esta buscando en medio de la multitud.
Autor: Fabio Miguel Pereyra
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Bases del autor: Lucas 8:43
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