Citas de Oral Roberts - Parte 3

Febrero 2, 2008



Veamos más citas de Oral Roberts

DÉCIMO PRIMERA CITA

El Dr. Oral Roberts, quien edificó la Universidad Oral Roberts (que entrena doctores para ser misioneros) sin nada más que fe y oposición a ser derrotado dice: “La oración y la medicina son los dos medios de Dios para la sanidad, son sus dos métodos de sanidad. El Apóstol Pablo llevaba un doctor con él cuando salía a predicar, enseñar y sanar.”


DÉCIMA SEGUNDA CITA

El Dr. Roberts dice que las leyes eternas de Dios de la Biblia dicen: “El recibir sigue al dar, el recoger sigue al sembrar; el tiempo de cosecha sigue al tiempo de semilla, ¡y tú debes esperar un milagro como retorno! ¡Inclusive en las finanzas! ¡Deberíamos esperar recibir cuando damos!”


DÉCIMO TERCERA CITA

“Dios dio la semilla de todas las semillas cuando dio a Jesús, Él dio lo mejor que tenía para lo que quería como retorno, la humanidad, muchos hijos.

Todo el dar se basa en el amor, y Dios dio por un resultado deseado. Dios dio de Su necesidad.

Nosotros debemos dar de la misma manera, darle a Dios la semilla, la mejor semilla (el diezmo).

También debemos darle con la expectativa de recibir una cosecha de vuelta. Debemos dar en amor y de nuestra necesidad.”


DÉCIMO CUARTA CITA

Tener expectativas de de un milagro se refiere a recibir un milagro porque esto es fe, y te pone en una posición de recibirlo por reconocer las señales de que tú milagro está en camino.

Oral Roberts dice: “Si fallas en ver lo invisible, no serás capaz de hacer lo imposible.”


DÉCIMO QUINTA CITA

El conocimiento por es la revelación de la Palabra de Dios de Dios por el Espíritu Santo en formas que tu no podrías lograrlo por tu propio estudio de la Biblia.

Es el Espíritu Santo personalizando lo que Dios dice en Su Palabra. Todo el conocimiento por revelación debe estar en línea con la Palabra de Dios y debe ser confirmado por ella.

El Espíritu Santo nunca nos guiará más allá de la Palabra de Dios.

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La Fórmula Para La Fe - 4

Enero 15, 2008



Paso 3
No Consideres las Circunstancias Adversas

2 Corintios 4:17-18
17 Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria;
18 no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.

No debemos asustarnos ni derrotarnos cuando vemos una circunstancia adversa; la tribulación que pasamos es momentánea, leve y fugaz. Aunque sea real para nosotros, no pongamos nuestros ojos en las cosas naturales, sino en las espirituales; pongamos los ojos en las promesas de la Palabra de Dios las cuales nos conceden la victoria.

Abraham no consideró las circunstancias adversas, no consideró su cuerpo ni su edad, solo consideró la promesa que Dios le había hecho y finalmente consiguió el deseo de su corazón, su hijo Isaac.

Veamos lo que pasó con Pedro en el mar cuando enfrentó las circunstancias adversas..

Mateo 14:22-32
22 En seguida Jesús hizo a sus discípulos entrar en la barca e ir delante de él a la otra ribera, entre tanto que él despedía a la multitud.
23 Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo.
24 Y ya la barca estaba en medio del mar, azotada por las olas; porque el viento era contrario.
25 Mas a la cuarta vigilia de la noche, Jesús vino a ellos andando sobre el mar.
26 Y los discípulos, viéndole andar sobre el mar, se turbaron, diciendo: ¡Un fantasma! Y dieron voces de miedo.
27 Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis!
28 Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas.
29 Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús.
30 Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame!
31 Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?
32 Y cuando ellos subieron en la barca, se calmó el viento.


Aquí está Pedro en medio de la tormenta, ve una silueta que camina en medio del mar y piensa con los otros discípulos que es un fantasma, y todos empiezan a gritar asustados, porque había una vieja superstición entre la gente de mar que si veían un fantasma caminando en medio del mar significaba la muerte de todos los ocupantes de la barca.

Pero Jesús les grita no teman, soy yo, y Pedro le dice: “Señor, si eres tu manda que yo vaya a ti sobre las aguas.” Y Jesús le dice: “Ven”.

Al oír la palabra de Jesús, Pedro se tira al mar y empieza a caminar sobre el mar, cada paso que da está mas cerca de Jesús, poco a poco se va acercando a él, mientras sus ojos están fijos en Jesús; pero de pronto se da cuenta que esta caminando en el mar, empieza a ver las olas, el viento, la tormenta y empieza a hundirse; ha sacado sus ojos de Jesús y lo a puesto en las circunstancias.

Entonces grita: “Jesús, sálvame”; y Jesús solamente extiende sus brazos y lo recata.

Su bendición estaba tan solo a “un brazo” de conseguirse, él había estado considerando las palabras de Jesús, pero el considerar las circunstancias adversas lo sacó de su bendición.

Tantas veces estamos listos para recibir la bendición de Dios pero al considerar los problemas y las circunstancias nos salimos de la bendición.

Consideremos a Abraham el “no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara”. Abraham solo miraba la promesa que Dios le había hecho.

No consideremos las circunstancias que nos rodean sino la Palabra de Dios.


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La Fórmula Para la Fe - 3

Enero 11, 2008



Paso 2
Cree la Palabra

Ya encontraste la promesa, así que ahora debes de creerla.

Marcos 11:24
24 Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá.

Marcos 11:24 (Biblia del Pueblo de Dios)
24 Por eso les digo: Cuando pidan algo en la oración, crean que ya lo tienen y lo conseguirán.

Marcos 11:24 (Nueva Biblia de los Hispanos)
24 Por eso les digo que todas las cosas por las que oren y pidan, crean que ya las han recibido, y les serán concedidas.

Hebreos 11:6
6 Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.


De nada te sirve encontrar la promesa si es que no crees que ya es tuya. Dios ya te la concedió, si tu has creído que las cosas que le has pedido a Dios ya son tuyas, no hay duda van a llegar a ti.

Debes acercarte a Dios sabiendo que hay un Dios que esta a tu favor y que Él recompensa a los que le buscan.

Marcos 9:14-27
14 Cuando llegó a donde estaban los discípulos, vio una gran multitud alrededor de ellos, y escribas que disputaban con ellos.
15 Y en seguida toda la gente, viéndole, se asombró, y corriendo a él, le saludaron.
16 El les preguntó: ¿Qué disputáis con ellos?
17 Y respondiendo uno de la multitud, dijo: Maestro, traje a ti mi hijo, que tiene un espíritu mudo,
18 el cual, dondequiera que le toma, le sacude; y echa espumarajos, y cruje los dientes, y se va secando; y dije a tus discípulos que lo echasen fuera, y no pudieron.
19 Y respondiendo él, les dijo: ¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros? ¿Hasta cuándo os he de soportar? Traédmelo.
20 Y se lo trajeron; y cuando el espíritu vio a Jesús, sacudió con violencia al muchacho, quien cayendo en tierra se revolcaba, echando espumarajos.
21 Jesús preguntó al padre: ¿Cuánto tiempo hace que le sucede esto? Y él dijo: Desde niño.
22 Y muchas veces le echa en el fuego y en el agua, para matarle; pero si puedes hacer algo, ten misericordia de nosotros, y ayúdanos.
23 Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible.
24 E inmediatamente el padre del muchacho clamó y dijo: Creo; ayuda mi incredulidad.
25 Y cuando Jesús vio que la multitud se agolpaba, reprendió al espíritu inmundo, diciéndole: Espíritu mudo y sordo, yo te mando, sal de él, y no entres más en él.
26 Entonces el espíritu, clamando y sacudiéndole con violencia, salió; y él quedó como muerto, de modo que muchos decían: Está muerto.
27 Pero Jesús, tomándole de la mano, le enderezó; y se levantó.


Aquí vemos a un hombre en necesidad, tiene un hijo endemoniado y enfermo; ha ido donde los discípulos de Jesús para ver si podían hacer algo pero no lograron nada.

Entonces viene Jesús y el hombre le dice: “Mi hijo está endemoniado, y tus discípulos no han podido hacer nada pero SI TU PUEDES HACER ALGO ven y ayúdanos.”

Jesús se molestó y le dijo: “¿Cómo que si puedo hacer algo? ¡Todo es posible para el que cree!

Este hombre pensaba: “Los discípulos de Jesús no han podido, quizás Jesús pueda”. Jesús le respondió: “La sanidad de tu hijo no me corresponde a mi sino a ti, tu me estás tratando de echar la responsabilidad, pero la pelota está en tu cancha, TU ERES el que debes creer.”

Estas palabras sacudieron al hombre quien le dijo: “Creo Jesús, ayúdame a estar firme.”

En ese momento el hombre se puso dé acuerdo con Jesús y le abrió las puertas para que pudiese sanar a su hijo.

Si hemos encontrado la promesa, nos corresponde creer que ya es nuestra.


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La Fórmula Para la Fe - 2

Enero 6, 2008



Paso 1
Halla la Promesa en la Palabra de Dios

Lo primero que debes hacer es saber lo que Dios te ofrece. Es como ir a un restaurante; tu no pides un plato hasta que ves el menú. La pregunta es, ¿qué nos ofrece Dios?

2 Pedro 1:3-4
3 Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia,
4 por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia.

Dios nos ofrece todo; todo lo que pertenece a esta vida natural y todo lo que pertenece a la vida espiritual. Él ya nos dio todo.

1 Corintios 2:9-12
9 Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman.
10 Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios.
11 Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios.
12 Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido.

Hace años cuando estaba en la universidad tenía un amigo al que le estuve predicando por seis meses sin ningún resultado. Finalmente tomé la decisión de no predicarle mas, pues me parecía que perdía el tiempo.

A las tres semanas me encontré con él, y estaba repartiendo volantes para una campaña; le pregunté que le había pasado y me contó que se había convertido el domingo; y mientras conversamos el me mostró 1 Corintios 2:9 y me dijo: “Ricardo, imagínate cuando estemos en el cielo, veremos cosas que ojo no vio ni oído oyó.”

Muchos creyentes hacen lo mismo cuando leen este pasaje, piensan en todas las cosas que tendremos en el Cielo y dicen: “Oh, que hermoso será cuando estemos en Cielo, allá tendré un palacio mas hermoso que el sol; mientras que aquí en la tierra estaremos sufriéndo con tristeza, dolor, pobreza y enfermedad como buenos peregrinos.”

No se dan cuenta que tan solo un versículo mas adelante dice que Dios nos reveló estas cosas que “ojo no vio, ni oído oyó” aquí en la tierra. Esas hermosas promesas son nuestras ahora, no tenemos que esperar a estar en el Cielo para disfrutarlas.

El verso 12 dice que Dios nos dio el Espíritu para que sepamos cuales son estas promesas que Dios nos ha concedido.

Juan 14:26
26 Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.

El Espíritu Santo nos enseña todas las cosas y nos hace recordar las cosas que Jesús nos dijo. ¿Cómo lo hace? A través de la Palabra de Dios.

Juan 1:1,14
1 En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.
14 Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.

La palabra que se usa como verbo en estos pasajes es la palabra griega logos que significa palabra. Jesucristo es la Palabra Viva de Dios.

Cada vez que tomamos la Palabra de Dios para estudiar le estamos dando al Espíritu Santo materia prima para que nos muestre las cosas que Dios nos ha concedido.

Por lo tanto, si quieres saber las cosas que Dios te ha concedido debes ir a su Palabra.

En la Biblia hay 7.432 y todas te pertenecen; solamente anda y busca la promesa que te promete lo que quieres recibir de Dios.


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La Fórmula Para la Fe

Diciembre 7, 2007



La Fórmula Para la Fe

(Como está escrito: Te he puesto por padre de muchas gentes) delante de Dios, a quien creyó, el cual da vida a los muertos, y llama las cosas que no son, como si fuesen. El creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho: Así será tu descendencia. Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara. Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido
- Romanos 4:17-21

En este pasaje podemos ver los cuatro pasos que siguió Abraham para conseguir el hijo que deseaba. Si seguimos estos pasos también conseguiremos las cosas que deseamos recibir de Dios.


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¿Cómo alcanzar la fe más alta? - Quinta Parte

Noviembre 29, 2007



El Asentimiento Mental


John Wesley, fundador de la Iglesia Metodista, dijo que el diablo le ha dado a la iglesia un sustituto para la fe, que se parece y suena como ella, tanto que la gente no puede ver la diferencia. El lo llamaba “asentimiento mental”


Mucha gente lee la Biblia, y está de acuerdo que es verdad, pero solo con su mente; y eso no produce resultados porque la fe viene del corazón.


Marcos 11:23-24

23 Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho.

24 Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá.


El asentimiento mental es similar a la incredulidad. La persona que asiente mentalmente solo cree lo que ve o siente. Es la persona que dice que la Palabra de Dios es verdadera pero se rehúsa hacerla.


Santiago 2:14

14 Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle?


La fe siempre actúa en lo que cree; la fe que no tiene acciones correspondientes nunca recibirá nada de Dios.


Eso es lo que hace el que asiente mentalmente; dice: “Yo se que la Palabra de Dios es verdad, pero...”; y no se da cuenta que al decir esto se excluye de las promesas de Dios.


2 Corintios 5:7

7 (porque por fe andamos, no por vista).


Nosotros andamos por la fe y no por vista; no importa que circunstancias existan a nuestro alrededor; como no asentimos mentalmente sino mas bien creemos la Palabra de Dios, alcanzaremos la victoria en todo momento de nuestras vidas.



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¿Cómo alcanzar la fe más alta? - Cuarta Parte

Noviembre 24, 2007



Incredulidad Por Desobediencia


Hebreos 3:7-4:6

7 Por lo cual, como dice el Espíritu Santo: Si oyereis hoy su voz,

8 No endurezcáis vuestros corazones, Como en la provocación, en el día de la tentación en el desierto,

9 Donde me tentaron vuestros padres; me probaron, Y vieron mis obras cuarenta años.

10 A causa de lo cual me disgusté contra esa generación, Y dije: Siempre andan vagando en su corazón, Y no han conocido mis caminos.

11 Por tanto, juré en mi ira: No entrarán en mi reposo.

12 Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo;

13 antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado.

14 Porque somos hechos participantes de Cristo, con tal que retengamos firme hasta el fin nuestra confianza del principio, 15 entre tanto que se dice: Si oyereis hoy su voz, No endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación.

16 ¿Quiénes fueron los que, habiendo oído, le provocaron? ¿No fueron todos los que salieron de Egipto por mano de Moisés?

17 ¿Y con quiénes estuvo él disgustado cuarenta años? ¿No fue con los que pecaron, cuyos cuerpos cayeron en el desierto?

18 ¿Y a quiénes juró que no entrarían en su reposo, sino a aquellos que desobedecieron? 19 Y vemos que no pudieron entrar a causa de incredulidad.

1 Temamos, pues, no sea que permaneciendo aún la promesa de entrar en su reposo, alguno de vosotros parezca no haberlo alcanzado.

2 Porque también a nosotros se nos ha anunciado la buena nueva como a ellos; pero no les aprovechó el oír la palabra, por no ir acompañada de fe en los que la oyeron.

3 Pero los que hemos creído entramos en el reposo, de la manera que dijo: Por tanto, juré en mi ira, No entrarán en mi reposo; aunque las obras suyas estaban acabadas desde la fundación del mundo.

4 Porque en cierto lugar dijo así del séptimo día: Y reposó Dios de todas sus obras en el séptimo día.

5 Y otra vez aquí: No entrarán en mi reposo.

6 Por lo tanto, puesto que falta que algunos entren en él, y aquellos a quienes primero se les anunció la buena nueva no entraron por causa de desobediencia.


Hebreos 4:6 en la Nueva Biblia de los Hispanos dice así: Por tanto, puesto que todavía falta que algunos entren en él, y aquéllos a quienes antes se les anunció las buenas nuevas no entraron por causa de su desobediencia (incredulidad)”.


En este pasaje podemos ver claramente este tipo de incredulidad es por desobediencia.


La desobediencia es no dejarse convencer de que la Palabra de Dios es cierta y por eso tomar la decisión de no hacerla.


Estos versos nos citan lo que pasó en los capítulos 13 y 14 de Números, cuando el pueblo de Israel se negó a obedecer a Dios y entrar en la tierra prometida.


El pueblo de Israel había visto el poder de Dios para sacarlos de Egipto; pasó en seco por el medio del Mar Rojo, bebió agua de la peña y comió el maná, el pan del cielo; de día los protegía la nube y de noche la columna de fuego, no hubo enfermo entre ellos y su ropa no se desgastó. Pero a pesar de eso dijeron: “¿Para que nos trajo Dios aquí? ¿Para que nos maten los habitantes de la tierra prometida? Ojala muriésemos en el desierto; hagámonos capitanes y volvamos a Egipto. Se rehusaron a creer a Dios y murieron en el desierto.


Israel conocía cual era la voluntad de Dios; pero no se dejó persuadir para actuar en ella; prefirieron creer en sus temores que hacer lo que Dios les dijo; y finalmente recibieron lo que temían, murieron en el desierto.


Muchos creyentes son así, conocen la Palabra de Dios pero prefieren creer en sus temores y nunca entran en su “tierra prometida”. Rehúsan hacer lo que la palabra de Dios dice.


Creer es un acto de tu voluntad, tu decides si crees o no la palabra de Dios. La desobediencia también es un acto de tu voluntad, tu decides el rehusarte persuadir. La pelota está en tu cancha.


¿Cuál es la cura para la incredulidad por desobediencia?


1 Samuel 15:22

22 Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros.


Isaías 1:19

19 Si quisiereis y oyereis, comeréis el bien de la tierra.


La cura para la incredulidad por desobediencia es obedecer.



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Obstáculos Para La Sanidad - Tercera Parte

Noviembre 2, 2007



Tercer Obstáculo
Ezequías Usó Un Emplasto Medicinal

En Isaías 38 dice:

Isaías 38:1-5

1 En aquellos días Ezequías enfermó de muerte. Y vino a él el profeta Isaías hijo de Amoz, y le dijo: Jehová dice así: Ordena tu casa, porque morirás, y no vivirás.

2 Entonces volvió Ezequías su rostro a la pared, e hizo oración a Jehová,

3 y dijo: Oh Jehová, te ruego que te acuerdes ahora que he andado delante de ti en verdad y con íntegro corazón, y que he hecho lo que ha sido agradable delante de tus ojos. Y lloró Ezequías con gran lloro.

4 Entonces vino palabra de Jehová a Isaías, diciendo:

5 Ve y di a Ezequías: Jehová Dios de David tu padre dice así: He oído tu oración, y visto tus lágrimas; he aquí que yo añado a tus días quince años.

Luego leemos en los versos 20 y 21 de ese capítulo: “Jehová me salvará; por tanto cantaremos nuestros cánticos en la casa de Jehová todos los días de nuestra vida. Y había dicho Isaías: Tomen masa de higos, y pónganla en la llaga, y sanará.”

Algunos se preguntan porque Isaías le dijo a Ezequías que le pongan una masa o emplasto medicinal de higos en su cuello. Un erudito bíblico que fue médico, ministro y estudiante del idioma hebreo dijo que de acuerdo al hebreo, Ezequías tenia carbunclo (una infección dolorosa de la piel que puede producir la muerte por infección a la sangre) en su cuello. Esto era muy serio.

Dios le dijo a Ezequías que no iba a morir sino que iba a vivir 15 años más. Por eso el emplasto medicinal no era necesariamente una ayuda medicinal. Tampoco tenía poderes curativos. No sirvió de propósito médico. A través de los siglos muchas personas han usado diferentes emplastos medicinales como agentes de limpieza. Algunos piensan que este emplasto pudo ser usado para eso.

Sin embargo, yo estoy convencido que Dios le dijo a Ezequías por medio del profeta Isaías que se pusiera ese emplasto como un acto de obediencia y fe, tal como le dijo a Naamán, el leproso, que se sumerja siete veces en el río Jordán para que sane su lepra.

El sumergirse en el sucio río Jordán no tenía ningún valor curativo. Eso no sanó a Naamán como tampoco ese emplasto sanó a Ezequías. Fue una prueba de fe y obediencia.

Muchas veces veces el Espíritu de Dios me guía a decirle a algún enfermo que haga algo como una acción de fe para poder ser sanado.

Una vez mientras predicaba en la ciudad de San Javier al sur de Chile, el Señor me guió a decirles a 4 personas que llegaron con muletas que tiren sus muletas y se pusieran a correr; no me dijo que orase por ellos o que les impusiera las manos.

Los 4 tiraron sus muletas y se pusieron a correr completamente sanados. Al día siguiente el Pastor de la iglesia tuvo que alquilar un local más grande para continuar la campaña.

Cuando Dios le dice a alguien que haga algo, eso requiere de un acto de obediencia para desatar su fe y recibir su sanidad. Esto no significa que todo el que corra por un pasillo será sanado, sino que si Dios te dice que lo hagas y lo haces, entonces serás sanado.



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¿Cómo Puedo Resucitar Mi Fe? (Quinta Parte)

Octubre 13, 2007



El Ciego de Nacimiento


Juan 9: 1-11

1 Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento.

2 Y le preguntaron sus discípulos, diciendo: Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que haya nacido ciego?

3 Respondió Jesús: No es que pecó éste, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él.

4 Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar.

5 Entre tanto que estoy en el mundo, luz soy del mundo.

6 Dicho esto, escupió en tierra, e hizo lodo con la saliva, y untó con el lodo los ojos del ciego,

7 y le dijo: Ve a lavarte en el estanque de Siloé (que traducido es, Enviado). Fue entonces, y se lavó, y regresó viendo.

8 Entonces los vecinos, y los que antes le habían visto que era ciego, decían: ¿No es éste el que se sentaba y mendigaba?

9 Unos decían: El es; y otros: A él se parece. El decía: Yo soy.

10 Y le dijeron: ¿Cómo te fueron abiertos los ojos?

11 Respondió él y dijo: Aquel hombre que se llama Jesús hizo lodo, me untó los ojos, y me dijo: Ve al Siloé, y lávate; y fui, y me lavé, y recibí la vista.


Aquí los discípulos están en medio de una discusión teológica: “¿Quien pecó, este hombre o sus padres?”

Muchas veces cuando vemos a una persona enferma lo único que pensamos es que la persona tuvo la culpa de estar enferma; pero la mayoría de veces ese no es el caso.

Jesús les dijo: “No fue culpa de él o sus padres. Sin embargo, como yo tengo que hacer las obras de Dios voy a sanarlo.”

Luego de hacer esto escupió en tierra, hizo barro, lo esparció en los ojos del ciego y lo mandó al estanque de Siloé para limpiarse.

El cojo pudo haberse molestado y decir: “No voy a ir después de que pusiste está cochinada en mis ojos.”

Pero vemos que no hizo eso sino que obedeció a Jesús fue al estanque y recibió su milagro. Es decir, el milagro llegó después de la acción de fe del ciego.

Cuando la gente que lo conocía le preguntó como había sanado, el daba testimonio de que había recibido su milagro luego de hacer lo que Jesús le había dicho.

La fe y las acciones son lo que nos trae los milagros.



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