La búsqueda del tesoro: cómo contagiar el gozo de estudiar la Biblia

Enero 1, 1970



¿Qué se puede hacer para que la mujer que estudia la Biblia contigo se deleite en hacerlo?

Dejar que ella excave, trabaje, y encuentre las joyas.

Permitir que la alumna enseñe a la maestra no es un método común de discipulado. Más bien, preferimos usar cuadernos con lecciones que casi no tenemos que preparar. O tal vez hemos mamado la noción de «sentarnos a los pies del maestro», así que ni siquiera nos planteamos seguir otro procedimiento.

¿Nuestro discipulado sofoca la búsqueda?

Sin embargo, no hay manera más rápida de enterrar el gozo, sofocar el anhelo, hacerla perder los ánimos que explicárselo todo. Para que la discípula se realice plenamente, es necesario que la maestra calle, y que la deje exponer todos los tesoros que ha encontrado recientemente.

Generalmente, las mujeres que sólo escuchan lo que otros han aprendido acerca de la Biblia no se entusiasman por estudiarla por su cuenta. Permanecen sentadas con los ojos fijos en la maestra, intentando concentrarse. Sin embargo, su mirada distante revela que sus pensamientos están lejos del tema. Sus corazones quieren aprender lo que la maestra está enseñando, pero sus mentes se desvían con facilidad. El método de la maestra no ha ganado a su alumna; más bien está apagando su deseo de estudiar la Biblia.

Reconozco que muchas veces me gustaría ser quien enseña y que la discípula sencillamente me escuche exponer la lección. Sin embargo, como maestra tengo que aprender a no ser la que siempre habla y a dejar que mi alumna me enseñe qué ha sacado de su estudio de la Biblia en esa semana.

Cómo hacer un discipulado invertido

No es cuestión de dejar a la discípula sin rumbo. Le doy de antemano el método que hay que seguir para hacer el estudio, explicándolo en detalle, dándole ejemplos de mi propio estudio. Le doy un mapa, instrucciones a seguir.

Una de nuestras metas debe ser llegar a tesoros más profundos. Me pregunto si exigimos lo suficiente cuando estudiamos la Palabra de Dios. Por ejemplo, a veces ni se nos cruza por la cabeza que podemos buscar el significado de las palabras en los idiomas originales del texto bíblico. O ni soñamos con sacar principios del texto bíblico. Sin embargo, si tenemos herramientas eficaces, podemos aprender a sacar tesoros de la Palabra de Dios. Podemos encontrar tesoros más profundos de las siguientes maneras:

  • simplemente estar quietas meditando y orando sobre el texto,
  • buscar versículos que tengan que ver con el texto en una concordancia bíblica,
  • consultar un diccionario o un buen comentario bíblico,
  • utilizar un buen programa de ordenador sobre la Biblia.

Usando estas herramientas, tanto la maestra como la alumna pueden preparar el estudio entre semana, siguiendo el método que la maestra ya haya establecido.

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© Connie M. Clark

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