Saber amar
Diciembre 29, 2007

Alguna vez escuché a alguien decir: “nadie puede dar lo que no tiene” y pensando en el amor, me pregunté: Si una persona nunca fue amada, ¿podrá alguna vez aprender a amar? ¿Qué significa amar de una manera práctica? Si nunca lo experimentó ¿cómo es que puede saber que expresa amor de una manera genuina y no una confusión del amor como lo hemos visto en un artículo pasado?
Bueno, la Biblia, respuesta absoluta a todas las interrogantes de la vida, me mostró en sus páginas tres principios claves con respecto al amor. No son los únicos, pero creo que nos puede guiar a mostrar y demostrar nuestro amor de una manera práctica.
Te amo, te ayudo.
Cuando algunos novios nos preguntan qué libro de la Biblia pueden leer juntos diariamente que los ayude en su relación, nosotros le recomendamos la carta de Primera de Juan. Es una dulce carta de amor y sabiduría que puede ser aplicado específicamente para toda relación de pareja, sean enamorados, novios o casados.
El leer algunos versículos por día y luego hablar de ellos con su pareja, le ayudará a desarrollar una mayor intimidad emocional con su pareja. A través de esta carta, encontramos principios eternos con respecto al amor y las relaciones.
El amor es dar vida
1ra de Juan 3.16 dice: “Pero nosotros sabemos lo que es el amor, porque Jesucristo dio su vida por nosotros. Así también nosotros, debemos dar nuestra vida por nuestros hermanos en Cristo.”
Entendemos el verdadero concepto de amor, cuando entendemos la magnitud de lo que Jesucristo hizo por nosotros. Tal vez no haya en la historia de la humanidad tal ejemplo de amor, el que una persona, no sólo ponga su vida, sino que pague las consecuencias de todos los errores de la humanidad, llevando en sí mismo el castigo que el ser humano merecía. Él voluntariamente pagó el precio de lo que nosotros merecíamos. Su muerte nos dio vida. Tal es el amor con el que debemos amar.
El verdadero amor es salirse de sí mismo para DAR VIDA a otros, entendiendo que el enfoque de la persona que ama no está sólo en su propia persona, sino mucho más en la persona a la que ama.
El carácter del amor se basa fundamentalmente en dar, pero dar vida a otros. No está diciendo que tú tienes que morirte o anularte para que la otra persona viva; no está hablando de una muerte literal, está hablando de dar un sentido de vivir a la otra persona, es decir permitir que la otra persona halle un sentido de vivir por causa tuya.
Eso es lo que Cristo hizo por nosotros. Nos dio sentido de vivir. Pedro le dijo alguna vez: “a quién más podremos ir si sólo tú tienes palabras de vida eterna” (Juan 6.67-69). Él dio sentido a nuestra vida. Nosotros también debemos Dar Sentido a la vida de quien decimos amar; y esto no se limita sólo a la pareja.
Cuando la Biblia habla de Honrar a Padre y Madre por ejemplo; el sentido original de la palabra ‘honra’ en el Hebreo, está relacionado con la fama que nuestros padres tengan por causa nuestra. Tal es así que si por tu comportamiento tus padres tienen ‘mala fama’, entonces, por más que le hayas dado de todo económicamente; los deshonraste. Lo mismo, si tus padres están teniendo una ‘buena fama’ por tu comportamiento entonces sí los estás honrando. En ese sentido, lo que tú hagas por ellos, les está dando vida, es decir los estás amando. Eso es el amor, darle vida a la persona que dices amar.
Dar vida no es morirse.
Por otro lado, también hay aquellos que creen que están viviendo “el amor de su vida” porque se sacrifican y dejan de lado sus vidas y sus proyectos para vivir la vida y proyectos de otros. Eso es confundir amor con obsesión. El verdadero amor es una felicidad compartida, el que ama siempre va buscar el MAYOR BIEN de la persona que ama. Sí buscará ser feliz, pero esa no será su prioridad; sino que buscará primero ‘hacer feliz’ a alguien, darle vida a alguien.
Alguien dijo que decir que se sufre por amor es una contradicción total porque el verdadero amor trae felicidad y paz al corazón de ambas personas. Jesucristo sufrió y murió, pero lo hizo con un propósito: que nosotros pudiéramos gozar de los beneficios que Dios da a Sus hijos por medio de ÉL. Él murió para darnos vida. Lo hizo él una vez y para siempre. Nosotros no tenemos que volver a hacer lo que él ya hizo por la humanidad. Más bien él nos dejó el ejemplo de entrega que debemos tener si decimos que amamos.
Por tanto, no se trata de sacrificar su vida, de anularse por completo y dejar que otros vivan. Eso te haría caer en el abandono, terminando en desdicha y frustración total. Dar vida es hacer que la otra persona se sienta viva, tenga un sentido del por qué vivir. Ahora, si queremos que la otra persona se siente viva, entonces debemos aprender a dar también lo que está VIVO en nosotros. Jesucristo dio su vida, no dio su muerte.
Muchos cuando nos relacionamos con algunas personas, empezamos a dar nuestras quejas o lamentos, tal vez para llamar la atención o tal vez porque tenemos poco valor propio. Cuando estamos en compañía de alguien, no buscamos su mayor bien, sino que buscamos el nuestro y creemos que a través del lamento o las quejas, la otra persona se apiadará de nosotros y nos amará un poquito más.
El amor es más que un sentimiento o una pasión, es entrega total. Pero es entregar lo que está vivo en nosotros. Como lo dijimos alguna vez, debemos aprender a dar nuestra alegría, amistad, tiempo, comprensión, conocimientos, talentos, incluso recursos económicos.
Aprende a dar lo que está vivo en ti: tus aspiraciones, tus sueños, tus sentimientos más puros, de tal manera que la otra persona tenga un sentido del por qué vivir. No hay nada mejor que compartir con alguien que sabe compartir. No hay nada mejor que amar a alguien que sabe expresar lo que está vivo en él. Claro que habrá tiempo para también compartir nuestras cargas y tristezas, pero el enfoque no estará en lo que otro pueda hacer por mí solamente; sino que también aprenderé a escuchar y ayudar en lo que pueda a la persona que digo amar.
AMAR entonces es DAR VIDA a través de lo que está VIVO en mí.
Bueno, la Biblia, respuesta absoluta a todas las interrogantes de la vida, me mostró en sus páginas tres principios claves con respecto al amor. No son los únicos, pero creo que nos puede guiar a mostrar y demostrar nuestro amor de una manera práctica.
Te amo, te ayudo.
Cuando algunos novios nos preguntan qué libro de la Biblia pueden leer juntos diariamente que los ayude en su relación, nosotros le recomendamos la carta de Primera de Juan. Es una dulce carta de amor y sabiduría que puede ser aplicado específicamente para toda relación de pareja, sean enamorados, novios o casados.
El leer algunos versículos por día y luego hablar de ellos con su pareja, le ayudará a desarrollar una mayor intimidad emocional con su pareja. A través de esta carta, encontramos principios eternos con respecto al amor y las relaciones.
El amor es dar vida
1ra de Juan 3.16 dice: “Pero nosotros sabemos lo que es el amor, porque Jesucristo dio su vida por nosotros. Así también nosotros, debemos dar nuestra vida por nuestros hermanos en Cristo.”
Entendemos el verdadero concepto de amor, cuando entendemos la magnitud de lo que Jesucristo hizo por nosotros. Tal vez no haya en la historia de la humanidad tal ejemplo de amor, el que una persona, no sólo ponga su vida, sino que pague las consecuencias de todos los errores de la humanidad, llevando en sí mismo el castigo que el ser humano merecía. Él voluntariamente pagó el precio de lo que nosotros merecíamos. Su muerte nos dio vida. Tal es el amor con el que debemos amar.
El verdadero amor es salirse de sí mismo para DAR VIDA a otros, entendiendo que el enfoque de la persona que ama no está sólo en su propia persona, sino mucho más en la persona a la que ama.
El carácter del amor se basa fundamentalmente en dar, pero dar vida a otros. No está diciendo que tú tienes que morirte o anularte para que la otra persona viva; no está hablando de una muerte literal, está hablando de dar un sentido de vivir a la otra persona, es decir permitir que la otra persona halle un sentido de vivir por causa tuya.
Eso es lo que Cristo hizo por nosotros. Nos dio sentido de vivir. Pedro le dijo alguna vez: “a quién más podremos ir si sólo tú tienes palabras de vida eterna” (Juan 6.67-69). Él dio sentido a nuestra vida. Nosotros también debemos Dar Sentido a la vida de quien decimos amar; y esto no se limita sólo a la pareja.
Cuando la Biblia habla de Honrar a Padre y Madre por ejemplo; el sentido original de la palabra ‘honra’ en el Hebreo, está relacionado con la fama que nuestros padres tengan por causa nuestra. Tal es así que si por tu comportamiento tus padres tienen ‘mala fama’, entonces, por más que le hayas dado de todo económicamente; los deshonraste. Lo mismo, si tus padres están teniendo una ‘buena fama’ por tu comportamiento entonces sí los estás honrando. En ese sentido, lo que tú hagas por ellos, les está dando vida, es decir los estás amando. Eso es el amor, darle vida a la persona que dices amar.
Dar vida no es morirse.
Por otro lado, también hay aquellos que creen que están viviendo “el amor de su vida” porque se sacrifican y dejan de lado sus vidas y sus proyectos para vivir la vida y proyectos de otros. Eso es confundir amor con obsesión. El verdadero amor es una felicidad compartida, el que ama siempre va buscar el MAYOR BIEN de la persona que ama. Sí buscará ser feliz, pero esa no será su prioridad; sino que buscará primero ‘hacer feliz’ a alguien, darle vida a alguien.
Alguien dijo que decir que se sufre por amor es una contradicción total porque el verdadero amor trae felicidad y paz al corazón de ambas personas. Jesucristo sufrió y murió, pero lo hizo con un propósito: que nosotros pudiéramos gozar de los beneficios que Dios da a Sus hijos por medio de ÉL. Él murió para darnos vida. Lo hizo él una vez y para siempre. Nosotros no tenemos que volver a hacer lo que él ya hizo por la humanidad. Más bien él nos dejó el ejemplo de entrega que debemos tener si decimos que amamos.
Por tanto, no se trata de sacrificar su vida, de anularse por completo y dejar que otros vivan. Eso te haría caer en el abandono, terminando en desdicha y frustración total. Dar vida es hacer que la otra persona se sienta viva, tenga un sentido del por qué vivir. Ahora, si queremos que la otra persona se siente viva, entonces debemos aprender a dar también lo que está VIVO en nosotros. Jesucristo dio su vida, no dio su muerte.
Muchos cuando nos relacionamos con algunas personas, empezamos a dar nuestras quejas o lamentos, tal vez para llamar la atención o tal vez porque tenemos poco valor propio. Cuando estamos en compañía de alguien, no buscamos su mayor bien, sino que buscamos el nuestro y creemos que a través del lamento o las quejas, la otra persona se apiadará de nosotros y nos amará un poquito más.
El amor es más que un sentimiento o una pasión, es entrega total. Pero es entregar lo que está vivo en nosotros. Como lo dijimos alguna vez, debemos aprender a dar nuestra alegría, amistad, tiempo, comprensión, conocimientos, talentos, incluso recursos económicos.
Aprende a dar lo que está vivo en ti: tus aspiraciones, tus sueños, tus sentimientos más puros, de tal manera que la otra persona tenga un sentido del por qué vivir. No hay nada mejor que compartir con alguien que sabe compartir. No hay nada mejor que amar a alguien que sabe expresar lo que está vivo en él. Claro que habrá tiempo para también compartir nuestras cargas y tristezas, pero el enfoque no estará en lo que otro pueda hacer por mí solamente; sino que también aprenderé a escuchar y ayudar en lo que pueda a la persona que digo amar.
AMAR entonces es DAR VIDA a través de lo que está VIVO en mí.
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»» http://www.tiempodeamar.com/blog.html
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